¡No pospongas el Amor!

“El que muere entra simplemente dentro de nosotros, mientras vivía era algo exterior que obraba sobre nuestros sentidos.  La muerte le ha dado, le ha devuelto, mejor dicho, la identidad espiritual con nuestro yo.               Nada pues, nos acerca tanto a los seres como el morir”

Amado Nervo

Cuando hemos vivido la experiencia de la muerte de un ser querido que hemos amado profundamente,   es comprensible que inicialmente nos abrumen sentimientos de dolor, impotencia,  enojo ,  angustia y tristeza ;  todas esas emociones nos hacen percibir inicialmente a la muerte como un evento trágico, cruel, injusto, terrrible, caótico,  etc.

Alrededor de la muerte suceden muchas cosas, si hemos amado con profundidad, significa que hemos dado una parte de energía vital a esa persona, y cuando muere , la parte que se ha dado a esa otra persona la abandona por completo y regresa al muerto, por eso  se puede llegar a sentir que también te ha abandonado algo, que algo de ti ha muerto,  un vacío interno, una profunda herida, una brecha abierta.

¿Por qué a mi?

El ser humano  niega inconscientemente la muerte,  cree ingenuamente  que la muerte le sucede a los otros y que el ciclo biológico sigue predominando en el proceso del morir: ” son los hijos los que DEBEN enterrar a los padres, son los ancianos los que DEBEN morir primero, son los enfermos graves los que DEBEN morir”

Y cuando la muerte se hace presente  en nuestros hogares, es común enojarnos con la vida y con lo que nos rodea, sobre todo por que nos sentimos atacados y castigados, y es que la falta de consciencia que se tiene para el vivir y para el morir,   nos aleja de integrar la muerte  en nuestro presente, en nuestro ser, en nuestra familia y  a todos los que amamos.

Más la realidad de la vida nos enseña cada día que la Muerte no cumple condiciones humanas, ni expectativas ni sueños, la muerte sólo obedece al principio universal al que sirve con amor.

La revelación

La muerte tiene un significado y una revelación personal, a cada uno corresponde hacer un proceso donde se encuentren respuestas y otorguen un valor y sentido a lo que representa vivir con una ausencia y un corazón lastimado.

La muerte  ahora ya está en la conciencia, con  una gran revelación: nos hace sentir impotentes e indefensos, nos hace sentir que no somos, desaparece la ilusión de ser.

¡¡No pospongan el amor!!

Vivimos rodeados de la muerte que nos priva de aquellos a quienes amamos y que algún día privará a quienes nos aman de nuestra presencia.

Ante esa realidad universal, ya no podemos darnos el lujo de dejar la vida pasar, ya que cuando vemos a nuestros seres amados vivos somos avariciosos con el amor, porque pensamos que podremos amar mañana o pasado, y la mente siempre lo pospone todo, la mente tiene miedo de amar porque el amor es demasiado y la mente no puede controlarlo, el amor la supera, el amor crea caos y la mente siempre intenta crear cierto orden, por eso la mente siempre pospone el amor.

Pero si tu ser amado está enfermo, o ya has pasado por la experiencia de la pérdida, ya no es el momento de posponer nada, la conciencia del tiempo que vivimos , de presente nos conduce a vivir con más plenitud nuestros días, no habrá reproches, culpas, enojos, si nos llega el momento de despedirnos y nuestros días los hemos vivido de esta manera……

Cuando no hay futuro, la mente no puede seguir controlándote, cualquiera puede morir sin necesidad de estar enfermo,  por eso nunca pospongan el amor, pueden posponer otras cosas pero no el amor, y quién nunca pospone el amor se convierte en el amor mismo y eso es manifestación divina.

Reflexión Final

Todos los que están en sufrimiento por una pérdida  pueden, si tienen la voluntad,  encontrar la fuerza para declarar que  a pesar de ese dolor, de la ausencia y del silencio, la vida debe seguir adelante. La muerte puede llevarse el futuro, nunca el pasado. Lo que hemos vivido, compartido, reído y llorado, peleado y reconciliado, los abrazos y las caricias, las palabras y los silencios, cada uno y todos los momentos han sido tan intensos, que son una parte inseparable de nosotros.

La vida continúa y puede ser buena, no porque los hayamos olvidado; justamente lo contrario. Porque hemos elegido recordar. Recordar sus cualidades y defectos, sus ideas e ideales, su amor.

Podemos elegir quedarnos con ellos en vida, y entregados a su muerte buscando recuperar la vida misma desde esta oscuridad que nos domina, pero que indica la luz de la esperanza para la sanación de nuestro dolor.

¡No permitan que el sufrimiento sea su constante compañía, hay que darnos cuenta que el dolor se origina en el amor incondicional que sentimos por nuestro ser querido y que podemos alegrarnos  en ese amor que nunca morirá!

Les deseo

Amor, Sabiduría, Paz y Consuelo

Psic. Socorro Ceja


Renacerás a la Vida!!

A partir de hoy, Grupo Luz y Verdad forma una alianza solidaria con el Grupo Renacerás a la Vida, para favorecer el apoyo y la asesoría a toda persona que este viviendo un proceso de duelo por la pérdida de un ser querido.

Quiero comentarles que Renacerás a la vida, es una comunidad virtual gratuita, que  no pertenece a ninguna religión en especial, secta, partido político u organización institucional alguna y que fué creada por familiares y amigos de seres queridos que han partido.

Dentro de esta comunidad internacional, encontrarán diferentes grupos donde te ofrecen a la medida de tu interés…. espacios para escucharte y  conocerte, te brindan recursos como libros gratuitos, videos, presentaciones, publicaciones, foros de discusión, fotografías  y muchas cosas más…

Pero la grandeza y la belleza que distingue a Renacerás a la vida es la calidez de sus miembros, personas que igual que tú han pérdido a un ser amado y que te abren las puertas y te acogen de una manera honesta… de corazón a corazón!!

Luz y Verdad, ha creado, dentro de Renacerás a la Vida, un Grupo Terapéutico para duelo llamado “LUZ ETERNA” donde su servidora y mi colega Guillermo J. Recourt, ofrecemos asesorías especializadas en Psicología, Tanatología, Desarrollo Humano y Espiritualidad.

Les invito a ser parte de esta comunidad, donde Todos de la mano, aprendemos a ser LUZ EN LA OBSCURIDAD!!

Psic. Socorro Ceja


http://renacerasalavida.ning.com/

Duelo y Espiritualidad!!


No es fácil hablar sobre Dios, la fe, la oración y la esperanza cuando estamos enfrentando una pérdida significativa en nuestra vida, cuando nos encontramos en luto por la trascendencia de un ser querido, cuando parece que lo único que tenemos por compañía es la soledad misma.
Cuando la muerte ocurre en los infantes…. Muertes repentinas, violentas y suicidios entra en crisis nuestra imagen de Dios y especialmente su providencia y protección.

Hasta las personas  más religiosas y espirituales se les ve tambalear su fe ante la enfermedad, la pérdida y la muerte; es el dolor que nos hace sentirnos de esta manera y se vale ya que eso es muestra de la misma fe que se tiene en él, ya que no tendría sentido estar enojados con alguien en quién no se cree.

¿Qué es la espiritualidad?

  • La espiritualidad es la necesidad consciente de Dios,  es el despertar de la consciencia, es la conexión con nuestro ser interno y con el todo.
  • La espiritualidad se vive, se experimenta, no se encuentra en los libros, sino dentro de uno mismo, en nuestra mente, en nuestra alma, es nuestra consciencia.
  • La espiritualidad va más allá de todo conocimiento, de toda creencia, es un poder ilimitado, es la sabiduría, es la plenitud, es la libertad, son las alas que nos permiten llegar a nuestro creador: Dios.

¿Qué es la fe?

Es la certeza de lo que todavía no sucede se realice, la fe humana es el acto de aceptar como verdadero lo que el hombre dice, basándonos en sus palabras, la fe sobrenatural  es el acto o hábito de aceptar como  verdadero lo que Dios dice basándonos en su palabra.

“La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”

(Hebreos 11:1),

La fe ayuda a aceptar nuestra condición mortal y a afrontar las desventuras y las tragedias de nuestro talante mortal y a superar la ilusión de vivir indefinidamente, lo cual nos llevara a valorar el momento presente, el ahora.

¿Qué hay detrás de la vida y qué tras la muerte, si es que algo hay? ¿De dónde venimos y hacia dónde nos dirigimos?

Cuando surge la muerte de un ser querido lo que nos hace sufrir es creer que la separación es definitiva, todo aquello que no dijimos o hicimos por nuestro ser querido, el ignorar que los seres trascendidos entran en un estado de consciencia plena donde los rencores ya no tienen cabida, ellos solo tienen sentimientos positivos, por ello la culpa se vuelve absurda.

Durante el duelo surgen un sin fin de preguntas…

Aunque sepamos que Dios NO es causante de las tragedias de la naturaleza y tampoco es responsable de la irresponsabilidad humana, en nosotros surgen cuestionamientos sobre él, nos llegamos a sentir realmente enojados o defraudados, aunque no lo digamos abiertamente.

Es saludable cuestionar a Dios, el no tiene ego y por lo tanto no se sentirá ofendido con nosotros por cuestionarlo, igual y las respuestas que encontremos nos ayudarn a reafirmar nuestra fe.

Las respuestas nunca han sido sencillas… cuando enfrentamos una pérdida no existen palabras de consuelo que mitiguen el dolor sin embargo el comprender algunas cuestiones nos ayudaran a caminar el camino de las lágrimas que conducen al crecimiento interior con un menor grado de dolor espiritual y psíquico.

¿Por qué Dios permite el sufrimiento?

Aunque parezca que todo está mal… Dios no se equivoca en cómo ha organizado y dirigido su creación…a nadie le gusta el dolor sin embargo es necesario para poder ejercitar los dones del espíritu que nos llevan a trascender… el dolor nos ayuda a buscar respuestas…a conectarnos con nuestro ser interno a no olvidar que somos vulnerables… sin el dolor seriamos  fríos, indiferentes…carentes de valores, el dolor físico nos ayuda a salvar el cuerpo, si no nos doliera nada no advertiríamos que estamos desarrollando una enfermedad que atente a nuestra vida… el dolor emocional y espiritual nos ayuda salvar nuestro ser interno…nuestro espíritu…

¿Por qué Dios permitió que asesinaran a mí ser querido?

Existe una ley universal que se llama libre albedrío, esa ley ni dios puede romperla…

Fuimos creados con ese derecho de ser seres libres y pensantes, dotados de inteligencia, el libre albedrío es solo la capacidad de elegir de decir sí o no.

Los homicidas tienen este derecho de elegir cometer un delito o no cometerlo, Dios no puede hacer nada para impedirlo… ¿Cómo hacer responsable a Dios de la irresponsabilidad humana?

¿Por qué Dios no lo protegió?

Esta pregunta parte de la falsa concepción que tengo sobre Dios, de una concepción falsa de la omnipotencia divina de Dios y porque suponemos que la providencia de Dios puede comprenderse con nuestro razonamiento limitado, es difícil comprender los mensajes religiosos cuando enfrentamos el dolor que produce la pérdida de un ser querido, ya que algunos se sumergen en el desconsuelo, amargura y resentimiento. Cuando esto sucede cabe depurar nuestra concepción sobre Dios, se nos llama a un verdadero cambio de mentalidad, ya que Dios no nos salva con su poder, sino con su amor.

Dios no nos salva de la enfermedad, del dolor o de la muerte evitándolo, sino ayudándonos a asumirlo, a superarlo, a comprenderlo, su ayuda es en sentido puramente espiritual, el nos ofrece lo que tiene, amor, compasión, bondad, benignidad, empatía, misericordia, fortaleza, fe, etc.

Dios no vino a suprimir el sufrimiento, ni siquiera a explicarlo, Dios  vino a  llenarlo de su presencia. ¡No vino a destruir la cruz, sino a extenderse en ella!”

La enseñanza de Dios no es erradicar la muerte, sino vencerla, lo que se conoce por la pascua, para los creyentes existe la resurrección o vida eterna para los trascendidos y para los dolientes una resurrección espiritual, el retorno a su fe.

¿Por qué murió, si era tan bueno o si sólo era un joven o un niño?

Si hay algo que no es parcial es la muerte, esta le acontece a cualquiera, bueno o malo, joven o anciano, no hay distinción, es el dolor el que por un momento nos puede llevar a pensar que la muerte es injusta o que la gente mala no muere pero esa es una gran mentira, la realidad es que todos morimos, que nadie está exento de morir, que ni sirviéndole a Dios o siendo el más bueno o el más malo,  no moriremos.

¿ Por qué a mi ?

La muerte no es castigo ni un acto personal en contra de alguien, es un hecho natural que para cumplir su cometido el único requisito es tener vida… Todo lo que vive habrá de morir, aunque no nos agrade el cómo ni el cuándo, la muerte seguirá liberando a nuestros hermanos que ya están listos para su trascendencia y su regreso a casa.

Despertar  al Amor!

  • Dios es el amor… no siente…es el amor mismo.
  • Dios ama a sus hijos y todos son dignos de amor, ese es el amor del Padre
  • Dios no abraza el mal para lograr sus propósitos, no castiga, no lastima, no arrebata.
  • Dios se manifiesta en el conocimiento, porque es la piel del amor.
  • Cuando uno sigue a Dios no ama más, simplemente se llena de conocimiento y el amor se expande para contenerlo.
  • Dios no busca ser adorado, sino ser vivido.

El dolor agudo, el sufrimiento, la tristeza, el enojo, la desconfianza, los miedos, la falta de fe y la desesperanza son producto de la falta de amor, por nosotros mismos y para los demás,  porque no hemos amado incondicionalmente, porque nos resistimos a la vida,  y porque si no sabemos amar, menos sabemos del amor del Padre Universal.

Nada en este mundo físico ha vivido para siempre, la muerte nos enfrenta a esa realidad de que somos seres finitos y sumamente vulnerables, a todos nos acompaña en el hombro nuestra propia muerte y a la posteridad deberemos enfrentarla,  cada uno tendremos que abandonar a nuestras familias y los Bienes que poseíamos, las edades no importan para  concluir nuestra vida, para dar por terminada la lección que hemos venido a aprender al mundo físico, recordemos que es una casa temporal, que no vinimos a quedarnos y que estamos aquí para aprender y practicar cuestiones espirituales, que somos espíritus viviendo experiencias humanas, no humanos viviendo experiencias espirituales, por lo tanto rechazar la idea de la muerte solo nos lleva a tener una vida sin consciencia, lo triste no es morir, lo triste es vivir sin saber hacerlo, estar muertos en vida, desperdiciando el tiempo en culpas, rencores absurdos, prejuicios y materialismos que no nos llevan a vivir el momento presente y que nos hacen desperdiciar el tiempo de vida maravilloso que nos ofrece el mundo físico, de no hacerlo así  lamentaremos por lo que no dijimos a tiempo o no hicimos por los demás, en vez de elegir vivir plenamente.

¡Nunca es tarde para aprender amar, el amor es la única manera de comprender la vida, y la muerte, es la liberación y la plenitud, es la trascendencia y la espiritualidad misma!

Psic. Socorro Ceja